Retos para la implementación de políticas de igualdad

Retos para la implementación de políticas de igualdad

Libro: Supervivencia de las políticas de igualdad. Entre la función pública y los partidos políticos. Soledad Murillo (Ed. Comares, 2024).

En México las mujeres representan 51.7% de la población, según el INEGI, lo que significa que por cada 100 mujeres hay 95 hombres. No obstante, los asuntos relacionados con la “mayoría de la población” se siguen asociando a un colectivo con “problemas”.

En este sentido, Soledad Murillo –en su libro Supervivencia de las políticas de igualdad. Entre la función pública y los partidos políticos– detalla los vaivenes para la generación e implementación de políticas de igualdad. Si bien, para ello se basa en el caso español, sus observaciones no resultan distantes de la realidad mexicana.

El texto da cuenta de los variados inconvenientes de la implementación de políticas públicas y revela que, enfrentar esos obstáculos siendo mujer, alejada de los afectos y confianza de la clase política, solo es posible con un dominio absoluto de la información, generando alianzas con expertos y algo que es propio de la invisibilidad “anticiparse a la negativa”.

Enfrentar los obstáculos como un grupúsculo cuyas preocupaciones comunes giran en torno a la vida doméstica, a los cuidados o la discriminación por razones de género, reduce la participación de las mujeres en la vida pública al desarrollo de “programas públicos orientados a atender las necesidades”; es decir, asumir que las mujeres son un grupo desfavorecido orienta el debate a la mejorara de su condi- ción, pero deja de lado sus aportaciones.

Murillo también relata una serie de experiencias o prácticas en el servicio público, a través de las cuales devela dinámicas que debilitan la función pública, principalmente al priorizar por sobre la cualificación del personal, su pertenencia a las redes de confianza de los círculos de poder.

La autora también arroja luz sobre la participación de los partidos políticos en las agendas de igualdad, desentrañando la transformación que han sufrido al volverse clanes cerrados, distantes de las demandas de la ciudadanía, con lo cual se condiciona la inclusión de las políticas de igualdad a la cotización electoral. Destaca que los partidos se conforman con que la agenda de igualdad sea encabezada por una mujer, de la que muchas veces se pondera más el nivel de confianza que la especialización, lo que repercute en el desarrollo de la agenda y deriva en su anquilosamiento.

La participación ciudadana es un factor determinante en la implementación de políticas, sin embargo, es necesario redefinir la conversación pública. Por ejemplo, las instituciones asumen erróneamente que la participación es una concesión, no una obligación, pasando por alto que, según la autora, “si la ciudadanía no fiscaliza las decisiones, se desconfigura la acción política” (Murillo, 2024, p.92).

Murillo menciona que una de las claves para asegurar la supervivencia de las políticas de igualdad en el sector público es informarse, ganar credibilidad, trabajar con lo que se tiene a disposición, buscar colaboración con el resto de la estructura y superar los estrechos márgenes de las competencias para un ejercicio integral. En suma, esta obra de Murillo es una lectura que no debemos perder de vista considerando que un modelo organizacional liderado por mujeres se distingue por el manejo de información, la especialización, el trabajo colectivo, la exploración de alternativas y la resolución de problemas, prácticas encaminadas hacia un ejercicio más igualitario, funcional y democrático de la administración pública.