Integridad y crecimiento económica
Integridad y crecimiento económica
En un entorno económico globalizado, altamente competitivo y bajo un escenario de grandes oportunidades como lo es el nearshoring o la relocalización de las empresas a otros países, donde México resulta altamente atractivo, entre otras cosas, gracias a la proximidad geográfica con Estados Unidos (EUA), la integridad emerge como un pilar fundamental para el crecimiento sostenible y el desarrollo económico de nuestro país.
Por desgracia, a lo largo de los años México ha enfrentado desafíos significativos en cuanto a corrupción y transparencia en comparación con otros países del mundo, de acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción 2023, México mantendrá por cuarto año consecutivo una calificación de 31 sobre 100 puntos, lo que nos califica como un país altamente corrupto y nos sitúa en la lamentable posición 126 de los 180 países evaluados por Transparencia Internacional, y lo que nos vuelve, a su vez, el país más corrupto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y, nos mantiene en la penúltima posición del G20 –las 20 economías más grandes del mundo–, solo por encima de Rusia (Transparencia Mexicana, 2024).
Ha sido tan larga y sostenida la corrupción en México, que a menudo se percibe como un problema arraigado en la cultura y la vida cotidiana de la ciudadanía. Esta percepción se ha construido por diversos factores históricos, sociales y económicos que han moldeado las interacciones entre los ciudadanos, el gobierno y el sector privado. La corrupción no actúa sola, factores como el racismo, el clasismo o el machismo operan transversalmente junto con ella y afectan continuamente, y en mayor manera, a la población más vulnerable y a las minorías de nuestro país; acentúa la corrupción acentúa la desigualdad, la pobreza y la exclusión social.
La corrupción afecta de forma distinta a mujeres y hombres. De acuerdo a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México, las mujeres, al ser las principales cuidadoras de la familia, se enfrentan regularmente a la corrupción cuando acceden a servicios públicos como salud, educación, agua e higiene, lo que equivale a un alto porcentaje de sus ingresos, reforzando así el círculo de pobreza; por otro lado, las mujeres económicamente activas calificaron a las empresas y los espacios de trabajo como el segundo servicio más propenso en el que se les lleva a incidir en la corrupción, solo después del sector público, donde con gran frecuencia se ven sometidas a sobornos y favores sexuales a cambio de empleo o algún trámite, lo que dificulta su capacidad para obtener mayores ingresos o mantener su negocio (Naciones Unidas, 2024).
La corrupción representa un alto costo que asumimos todos los mexicanos, ya sea directa o indirectamente. Tan solo en el año 2022 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estimó que el costo de las mordidas fue de $9 mil 500 millones, con un costo promedio por mordida en $3 mil 044; por otro lado, un estudio realizado por Mexicanos Contra la Corrupción arrojó que, en promedio, se dan 23 millones de mordidas en el país al año, lo que representa un gasto de $43 mil millones, cinco veces más de lo establecido por el INEGI (León, 2024).
Según datos de la OCDE, la corrupción en México cuesta entre 5% y 10% del Producto Interno del país; el Foro Económico Mundial estima que aumenta el costo de hacer negocios en 10% y, a su vez, la Secretaría de la Función Pública afirma que las empresas pierden más de $1,600 millones en sobornos y dejan de generar medio millón de empleos al año (El Diario, 2019).
Por lo mencionado, se puede afirmar que la corrupción es un problema complejo que afecta a todos los niveles de la sociedad: tanto a las instituciones gubernamentales y el sector privado, como a la vida cotidiana de los ciudadanos. Para frenar la corrupción, se requiere de un enfoque integral que involucre a todos los actores de la sociedad y que promueva una nueva cultura dirigida hacia la integridad.
Bajo esta perspectiva, es fundamental que la iniciativa privada (IP) y los diversos consejos y cúpulas empresariales estamos conscientes del papel tan importante que jugamos como sector privado organizado, por lo que, desde hace algunos años hemos sumado la integridad empresarial como parte de la agenda prioritaria y estratégica para los Industriales de Jalisco.
Las cúpulas empresariales en Jalisco tienen una corresponsabilidad en el fomento de la integridad. En este sentido, una de estas es el Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco (CCIJ), además de ser un órgano de consulta con asiento en diversos espacios de toma de decisiones, junto con los tres niveles de gobierno, por lo que se consolidó como el primer organismo empresarial en el mundo en certificarse bajo la ISO 37001, con el objetivo de establecer, implementar y mantener un Sistema de Gestión Antisoborno (SGA) que garantice el buen actuar de las personas que conforman a la institución. A partir de este sistema, se estableció un código de conducta, políticas, procesos, controles financieros y no financieros, así como un canal anónimo de denuncias y un comité de vigilancia al cumplimiento de la misma.
Desde la implementación del SGA, el CCIJ se ha visto inmerso en una serie de beneficios que han mejorado tanto la operatividad interna como la percepción externa de la organización, la mejora en los procesos y su transparencia nos han llevado a tomar mejores decisiones: más informadas y justas; ha impulsado un mejor ambiente interno de trabajo tanto con los colaboradores como con el consejo directivo, asamblea, presidentes de comisiones e integrantes en general, además de incrementar de forma significativa la confianza y el sentido de pertenencia hacia el organismo. El ISO 37001, ha significado un cambio de cultura en Industriales Jalisco que se ha permeado a otras cámaras y organismos empresariales, como en la Cámara Alimenticia de Jalisco y el Consejo Coordinador de Jóvenes Empresarios, quienes también ya lograron la certificación.
Obtener una certificación ISO representa un desafío para cualquier empresa, pero se vuelve aún más exhaustivo en el caso de las pequeñas empresas o de reciente creación: los costos para la gestión, los recursos humanos limitados, la documentación extensiva y el largo y complejo proceso son obstáculos que enfrentan las mipymes para obtener dichos certificados. Es por eso que la creación de distintivos como el Distintivo Pro Integridad, promovido desde la Contraloría del Estado de Jalisco, y apoyado por diversos organismos empresariales, ha sido una gran alternativa para ayudar a simplificar procesos y reducir costos, con el objetivo de que los distintivos sean alcanzables para las pequeñas empresas y así poder democratizar, en este caso, la integridad en el ecosistema empresarial de Jalisco.
Como ya se mencionó, el Distintivo Pro Integridad nace por iniciativa del gobierno del estado de Jalisco en conjunto de los organismos empresariales, con el fin de incentivar a las empresas a obtener una política de integridad, definida como el conjunto de elementos de autorregulación y controles que les permitan mitigar y reducir la corrupción en la vida de las empresas, para así promover una cultura de integridad en las organizaciones ( Jalisco Crece, 2024).
El resultado de incentivar y promover el distintivo en el estado ha sido un éxito pues han sido cientos las empresas y organismos empresariales que se han sumado; por lo que aquí es muy importante destacar dos puntos. Primero, reconocer a Jalisco como estado pionero en todo México en promover políticas y programas que promuevan la integridad empresarial y, segundo, la importancia de la suma de voluntades y la colaboración entre la iniciativa privada y el gobierno para lograrlo. Como se mencionó, para combatir un problema tan complejo y arraigado como es la corrupción se necesita de un enfoque integral y sostenido en el tiempo, en el que sumen todas las partes involucradas.
¿Por qué es tan relevante la integridad para Jalisco y sus empresas? A menudo, los emprendedores del estado se hacen esta pregunta, pues existe la falsa creencia de que la institucionalización, el establecimiento de políticas, procesos y KPIs, compete únicamente a las grandes empresas. Sin embargo, cuando los emprendedores construyen sus proyectos desde etapas tempranas con cimientos sólidos y bien establecidos, estos ayudan a garantizar la permanencia y el éxito de las empresas.
La integridad es un elemento esencial de estos cimientos, pues no solo se trata de una elección moral, sino que también es una estrategia inteligente y necesaria. Implementar prácticas de integridad desde el arranque de una empres no solo fortalece la credibilidad y confianza en el mercado, sino que también las prepara para enfrentar desafíos legales y operativos, asegurando su sostenibilidad a largo plazo.
La integridad funge como motor en la confianza del consumidor. En un mercado tan globalizado y competitivo, la confianza del consumidor es un activo invaluable para cualquier empresa. La integridad juega un papel crucial en la construcción y mantenimiento de esta confianza. Los consumidores valoran cada vez más la transparencia, la honestidad y el compromiso con la calidad por parte de las empresas. Aquellas que operan con integridad, estableciendo relaciones honestas y respetuosas con sus clientes, tienden a generar lealtad y fomentar la recomendación boca a boca, lo que a su vez impulsa su crecimiento y éxito a largo plazo.
La integridad mejora el clima organizacional. La cultura organizacional es un factor clave para el éxito a largo plazo de cualquier empresa, cuando los colaboradores saben que la empresa valora y promueve la honestidad y la ética, se sienten más seguros y orgullosos de su lugar de trabajo. Esto permite que aumente la lealtad y el compromiso de los trabajadores, un equipo comprometido es un equipo más productivo, más alineado con los objetivos de la empresa, lo que a su vez impulsa el crecimiento y la innovación.
La integridad promueve la atracción y retención de talento. Actualmente nos encontramos bajo un escenario donde la falta de personal calificado afecta a todas las industrias, provocando fuga de talento y alta rotación. En el mercado laboral actual, los trabajadores buscan más que un buen salario: aspiran a formar parte de una empresa que comparta sus valores y principios. Es más probable que el personal más calificado elija trabajar en organizaciones que promuevan la honestidad, la transparencia y la responsabilidad. Estas empresas no solo ofrecen un entorno seguro, sino también oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional. Al priorizar la integridad, las empresas se vuelven más atractivas para la atracción de talento y disminuye la rotación.
La integridad favorece el clima de inversión. México se encuentra inmerso en un escenario único de oportunidad de fortalecimiento y crecimiento económico a través de la atracción de la inversión extranjera por medio del nearshoring. Factores como la cercanía con Estados Unidos, los acuerdos comerciales, el ahorro en los costos de logística, así como la competitividad en los salarios con respecto a otros países, vuelven a México un lugar sumamente atractivo para la relocalización de las empresas. Tan solo en 2022, de acuerdo con la OCDE, México ocupó la novena posición en el ranking de Inversión Extranjera Directa (IED), la cual sumó más de 35 mil millones de dólares (Solano, 2023).
Sin embargo, como todas las inversiones conllevan riesgos y los inversionistas, ya sean locales o internacionales, siempre buscan entornos empresariales estables y predecibles donde puedan confiar en que sus inversiones estarán protegidas y generarán retornos sostenibles a largo plazo. Por lo mismo, el Tratado México–Estados Unidos–Canadá, mejor conocido como T-MEC, ha incluido en sus capítulos, apartados específicos para promover la ética y la integridad en América del Norte, donde las empresas mexicanas están obligadas a tener altos estándares de transparencia y rendición de cuentas, y al mismo tiempo, limitan a los gobiernos su capacidad discrecional para evitar actos de corrupción que se puedan generar y, que a su vez, puedan afectar a las empresas, sus trabajadores o incluso al medio ambiente (Baker, 2024).
La integridad es un pilar fundamental para el desarrollo económico de nuestras empresas, nuestro estado y nuestro país. Por lo que, para combatir la corrupción y promover una cultura de integridad, es esencial la colaboración y el trabajo en equipo realizado tanto por el gobierno, instituciones y empresas, así como la sociedad.
Nuestra aportación inicia desde casa, al implementar acciones y políticas concretas que buscan el buen actuar de los empresarios, promoviendo el Distintivo Pro Integridad con nuestros agremiados y en el ecosistema empresarial, de tal manera que se fortalezca así la competitividad, la confianza del consumidor, el clima de inversión y el progreso económico en nuestra región. Al priorizar la integridad en todas nuestras acciones y decisiones, podemos construir un futuro próspero y sostenible para todas y todos los habitantes de Jalisco.
Bibliografía y referencias
Baker, J. C. (2024). "La integridad empresarial y su vínculo internacional". El Economista. Recuperado el 16 de mayo de 2024, de https://www.eleconomista.com.mx/opinion/La-integridad-empresarial-y-su-vinculo-internacional-20240208-0107.html
Distintivo Pro Integridad - Crecimiento y desarrollo económico de Jalisco. (2022, septiembre 7). Crecimiento y Desarrollo Económico de Jalisco. https://jaliscocrece.jalisco.gob.mx/distintivo-pro-integridad/
El Diario (2019, agosto 23). "La corrupción cuesta a México entre el 5 y 10 % de su Producto Interno Bruto".elDiario.es.https://www.eldiario.es/politica/corrupcion-mexico-producto-interno-bruto_1_1389432.html
León, L. (2024). ¿De a cuánto nos toca? Lo que todos pagamos por la corrupción. Mexicanos contra la Corrupción y La Impunidad. Recuperado el 14 de mayo de 2024, de https://contralacorrupcion.mx/encuesta-mcci-reforma-2023/de-a-cuanto-nostoca-lo-que-todos-pagamos-por-la-corrupcion/
Transparencia Mexicana (2024, enero 30). Corrupción seguirá siendo reto para el próximo gobierno: Transparencia Mexicana. https://www.tm.org.mx/corrupcion-seguira-siendo-reto-para-el-proximo-gobierno-transparencia-mexicana/
Naciones Unidas (2024). Corrupción y género. Naciones Unidas : Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México. Recuperado el 14 de mayo de 2024, de https://www.unodc.org/lpomex/es/noticias/diciembre-2019/corrupcin-y-gnero.html
Solano, M. (2023, julio 27). Factores clave para promover el “nearshoring” en México. Expansión. https://expansion.mx/opinion/2023/07/27/factores-clave-para-promover-el-nearshoring-en-mexico