Editorial. Nodos 02.
Editorial. Nodos 02.
La integridad es un concepto que nace en el plano individual pero que salta a la dimensión social como un instrumento para facilitar y fortalecer las interacciones entre personas, así como la confianza y la cooperación entre comunidades. Por su naturaleza, la integridad permea en todos los sectores que componen la sociedad y, al hacerlo, cimenta las bases de estructuras que favorecen al bien común.
Desde esa perspectiva, en la administración pública la integridad se posiciona como el pilar de la efectividad gubernamental, ya que, además de propiciar el compromiso ético de quienes están involucrados en el organigrama gubernamental para el cumplimiento de la Ley y el desarrollo del buen gobierno, promueve la interiorización de los valores de responsabilidad, honestidad y compromiso que conducen la función pública hacia una cultura de legalidad, transparencia y rendición de cuentas.
Para gestar políticas y regulaciones que guíen el actuar de las personas dentro y fuera de la administración pública, es necesario generar diálogos entre diversos sectores sociales involucrados. Desde esta premisa es que lanzamos esta segunda entrega de la revista nodos, entendiendo que es imprescindible el análisis, la discusión y el debate sobre la integridad y las alternativas para hacer frente a los diversos retos que el servicio público y su interacción con la iniciativa privada exigen.
En esta edición, nuestras invitadas e invitados presentan tres rutas para revisar y analizar la cultura de la integridad. Los textos de Jesús Ibarra, Olga Navarro, Humbelina López y Miguel Ángel Vázquez desmenuzan los alcances de las políticas públicas y los mecanismos de gestión dentro del aparato gubernamental que permiten avanzar hacia la ética y la integridad en el servicio público, sin sesgar el fenómeno de la corrupción y su incidencia en el plano político.
A su vez, los artículos escritos por Miguel Ángel Landeros y Beatriz Mora, así como la entrevista realizada a Xavier Orendain, muestran la visión prudente pero responsable que caracteriza a la iniciativa privada y exponen el impacto social y económico de la integridad, que al ser un activo que afianza la relación entre distintos, requiere del interés conjunto de organizaciones, actores y entidades, para sistematizarse.
Bajo ese mismo principio versan también los artículos de David Gómez-Álvarez, Alejandro Pulgarín y la entrevista a Magdalena Rodríguez, que ponen el acento en la sociedad civil y ponderan la participación ciudadana en la construcción y consolidación del gobierno abierto. En suma, observaremos que los avances que se gestan desde la iniciativa privada, la administración pública y la ciudadanía, propician sociedades más justas y enfocadas hacia el bien común, pero, sobre todo, que el trabajo conjunto y las agendas transversales son necesarias para consolidar la cultura de la integridad.
Por último, la presente edición cierra con una infografía sobre siete elementos imprescindibles para diseñar una política de integridad, además de dos interesantes comentarios bibliográficos de Carlos Aguirre Arias y Andrea González Polak sobre sendas obras alrededor del fenómeno de la corrupción en México.