Superar la corrupción

Superar la corrupción

Libro: Superar la corrupción. Horizontes éticos y educativos para América Latina. Pablo Ayala Enríquez, Juny Montoya Vargas, Mauricio Correa Casanova y Daniela Gallego Salazar (Coords.). Pontificia Universidad Católica de Chile-ITESM-Universidad de los Andes (2023)

La corrupción se presenta como una patología social, una distorsión de la práctica orientada al bien común y se declina hacia los intereses personales. En América Latina esta patología se encuentra inmersa en la cultura del malinchismo tan bien descrita por Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad, una cultura que se basa en la falta de confianza de lo propio y que puede dificultar el desarrollo de una identidad nacional sólida y auténtica, atacando directamente en la construcción de una integridad como virtud social.

Esta desconfianza tan enraizada en la cultura latina ha generado un contexto perfecto para el florecimiento de la corrupción, que tiene una afectación transversal hacia los derechos humanos y que ha sido motivo de compromisos internacionales y de los objetivos de la agenda 2030. Los coordinadores de este libro plantean una continua preocupación sobre los efectos que ha hecho este contexto al sector educativo, que van desde la normalización de la mentira y la deshonestidad académica hasta la falta de valores que inspiran a la práctica docente y a sus decisiones pedagógicas. La corrupción en el sector educativo tiene consecuencias profundas y perjudiciales que van más allá de la esfera de la educación, afectando el desarrollo social, económico y humano de una sociedad.

La esencia de la famosa frase pronunciada por Nelson Mandela: “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, es retomada por los autores de esta obra como propuesta para la superación de la corrupción. No es a través de ella, sino mediante el fortalecimiento de la ética cívica y la educación ciudadana que se construirá una integridad moral que deberá ser estimulada por instituciones educativas que entiendan la ética como una educación para la libertad, es decir, para la reflexión de las conductas y actitudes que promuevan el pensamiento crítico, la autonomía, el respeto por los derechos humanos y la capacidad de tomar decisiones informadas y responsables y que además a través de sus normativas, políticas y lineamientos formen el carácter de sus futuros egresados hacia una cultura de la legalidad e integridad.

Y es que, precisamente, es mediante la conceptualización de este par de valores donde recae la fortaleza de este libro, ya que sostiene su andamiaje teórico por medio de un frente común hacia la corrupción desde la dimensión práctica del problema: educando, gobernando y construyendo ciudadanía desde la integridad. 

Screenshot