“El Sistema Nacional Anticorrupción debe permanecer, se debe fortalecer”, entrevista a Magdalena Verónica Rodríguez Castillo
“El Sistema Nacional Anticorrupción debe permanecer, se debe fortalecer”, entrevista a Magdalena Verónica Rodríguez Castillo

Magdalena Rodríguez es Presidenta del Comité de Participación Ciudadana y del Comité Coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción. Es una de las mujeres con mayor influencia política y ciudadana en la lucha anticorrupción en México y un contrapeso ciudadano frente a la falta de integridad institucional en el país. En esta entrevista para nodos, Rodríguez Castillo nos habla de los retos y desafíos del Sistema Nacional Anticorrupción, así como de su estructura y representación en los estados de la República bajo el entramado de los Comités de Participación Ciudadana, además de analizar la percepción de la integridad desde lo público y lo privado.
Además de la Política Nacional Anticorrupción y el blindaje de los procesos de compras públicas en México, ¿qué iniciativas están impulsando desde el SNA para fortalecer la relación entre la iniciativa privada y la administración pública en términos de integridad?
Empezamos con una muy buena pregunta. Recientemente, en una reunión donde congregamos a todas las partes del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) uno de los puntos a tratar fue precisamente el plan de acción de compras públicas, donde no solo interviene esta parte de integridad del servidor público que está relacionado a estos procedimientos, sino también a la parte de responsabilidad de quienes tienen este mecanismo para acceder a sus empresas, o la posibilidad de ser contratados por el servicio público.
Este plan de acción va a ser muy importante para todos los niveles de todos los Poderes. Está basado en prácticas internacionales exitosas que nos pueden llevar a un perfeccionamiento de lo que ya existe. Este trabajo ha sido arduo de parte de varias instituciones y hace que tengamos acercamiento a buenos ejercicios de contrataciones públicas.
Esto no quiere decir que la integridad se dé por sí misma, deben llevar también programas de implementación y de socialización, para que también el éxito sea rotundo, porque nos quedamos con las prácticas anteriores y esas son algunas barreras. Esperamos que este plan de acción sea exitoso porque está siendo muy cuidado. Además, la importancia de la pregunta es porque los actos de corrupción y faltas administrativas son mayormente en estos procesos de contrataciones.
Además de este plan de acción, ¿qué otras rutas se implementan para inhibir la corrupción entre actores públicos y el sector privado?
En el SNA, en específico del Comité de Participación Ciudadana (CPC), así como todos los estados, tienen el Programa de Implementación que define líneas de acción específicas. Me ha tocado estar muy de cerca de todo lo que se refiere en el sector empresarial, y en ese sentido hemos trabajado ya por más de un año, en conjunto con la Secretaría de la Función Pública (SFP) y con la Secretaría de Economía en una de esas líneas de acción, que es conformar una coalición empresarial.
Se llama Coalición por la Integridad Empresarial en México (CIEM), donde están bien detallados los lineamientos y lo que esperaríamos de esta gran coalición que conforman todos los organismos empresariales es que sea un gran grupo, no solo de demandas a las instituciones, sino también de intercambio, que se hable de propuestas, y de recomendaciones de ambas. Es decir, que sea un mecanismo de círculo virtuoso donde se esté mejorando cada vez que se retroalimentan y hacer también, si es necesario, señalamientos a aquellos procedimientos o aquellas condiciones que hacen que sea más fácil acceder a una dádiva o a un soborno.
Queremos que este canal sea muy efectivo, pero es en conjunto con las instituciones. Es a partir del programa de implementación que después se traslada al Plan de Trabajo Anual del propio CPC.
Si la integridad debe ser un eje de construcción y operación en cualquier sector social, ¿existen suficientes incentivos desde la administración pública para que las empresas adopten sistemas institucionales de integridad anticorrupción?
Sí es una gran área de oportunidad poder proponer incentivos desde los Comités de Participación Ciudadana. En el servicio público, son los reconocimientos propios y en el ejercicio de sus funciones, aspirar, de acuerdo a los lineamientos que tengan, a ese reconocimiento o superación, incluso personal.
En el sector privado la dinámica es muy diferente. Desafortunadamente hoy por hoy a las pequeñas y medianas empresas (MIPyMES), que son el mayor colectivo de México, les cuesta alcanzar un programa de integridad.
Estas pequeñas y medianas empresas serían nuestro foco de atención y, haciendo eso, siendo idealista y soñadora, convertirlo en la realidad, y que la gran masa que tenemos, dé una cadena de valor, porque las personas cuando se instruyen en un Programa de Integridad, no solo lo dejan en su ejercicio de su profesión o de sus labores, sino que se traslada a la sociedad, a la familia y demás.
Eso no ha sido incentivado, por lo menos para que no cueste. Aunque hoy la SFP tiene un Programa de Reconocimiento por la Integridad, puesto que debe tener un Código de Ética. Entonces en acompañamientos yo puedo poner como empresaria: “inicio hoy mi propio Código de Ética”. Sin embargo, lo ideal es que tenga unos mínimos contenidos para que sea considerado como un Código de Ética. Por lo tanto, esto está lejos de ser un incentivo, es una barrera para que podamos acceder a que las empresas y los empresarios tengan un Programa de Integridad y de Ética.
La parte que es una recompensa, un incentivo a las empresas, es el que si tienes un Programa de Integridad en la Ley de Responsabilidades Administrativas, a la hora de que se te detecte un acto indebido como hecho de corrupción, pues puedas tener más ligereza la aplicación sancionatoria, pero es lo único, lo cual también me parece que habría que analizar, porque si el hecho está consumado, entonces ¿por qué tener un Programa de Integridad? Si esta es de alguna manera preventiva. Es decir, es una controversia, pero eso sería como otro diálogo más amplio.
En sí me parece que los incentivos no son los suficientes, y sobre todo en lo mínimo, que es capacitación constante y estos incentivos para permear. Estos son los mínimos que deben tener las empresas como programas de integridad. Hace falta más divulgación, más promoción y capacitación de manera gratuita también porque una pequeña empresa está pensando en cómo pagar el Seguro Social, los impuestos, la nómina, el gasto operativo, y además pues la utilidad cada vez más reducida, y entonces lo poco que queda de forma natural no se está pensando en un programa de integridad o de acompañamiento de integridad.
¿Qué opina de la vinculación interinstitucional e intersectorial con la Política Nacional Anticorrupción y cómo asumen los indicadores de corrupción de México a nivel nacional e internacional?
A propósito de líneas de acción, una de ellas es el Programa de Integridad: La Coalición por la Integridad en México, y nos ha llevado más de un año trabajando. Me parece que la vinculación interinstitucional es necesaria. Sin embargo, debemos de tener bien definidas hasta cómo, cuándo y dónde, es decir, cuando no está definido queda diluido y entonces la vinculación puede ser compleja.
Te pongo un ejemplo: si somos cuatro instituciones, es decir, tres y el CPC, quienes debemos llevar una línea de acción, normalmente se trabaja con los enlaces que son los que disponen para rastrear. Nosotros no tenemos enlace, somos cinco personas que hacemos el trabajo y entonces estamos dando propuestas, y aquí interfiere un poco el deber ser institucional. Que no se malinterprete, interfiere, pero se entiende porque el “deber ser” significa que: las instituciones no pueden salirse de la normativa. La visión siempre del CPC es desde esa visión ciudadana y en realidad el ciudadano no tiene por qué saber esa normativa institucional.
Entonces cuando se presenta como propuesta se lleva, se discute, existe esa barrera de decir: “Esto no lo podemos hacer”. Entonces esa vinculación resulta ser más compleja cuando empiezas a entrelazar el “deber ser” de las diferentes instituciones. Por ejemplo, podría decirte de la normativa de la SFP, pero la normativa de la Secretaría de Economía es diferente y entonces la normativa tal vez de la Auditoría, es completamente diferente. Entonces, aunque se quiera vincular –y lo hemos entendido– las instituciones tienen su límite para esa vinculación. Al momento de querer hacerlas, el diálogo es donde la vinculación está presente, pero ya ejecutarlas se vuelve complejo. No es que no lo quieran, las barreras institucionales son naturales. Lo positivo es que sí está la vinculación interinstitucional y siempre buscamos el cómo encontrar el punto medio donde sí coincidimos todas las partes para lograr esta vinculación efectiva.
La armonización de la Política Nacional Anticorrupción en las entidades federativas y en la consumación de los sistemas estatales es un gran logro. Si bien el control de la corrupción es una tarea inacabada. ¿Qué pasos siguen para abatir los indicadores de corrupción?
Se siguen muchos pasos y eso, por respeto a la autonomía de cada sistema estatal, lleva sus propias directrices para ejecutar. Yo te puedo hablar desde el plano nacional. Si hacemos un análisis o un corte de caja de qué pasa desde que se creó la Política Nacional Anticorrupción y dónde deberíamos estar, deberíamos de llevar muchísimo avance. Por lo menos se priorizaron los de corto plazo, a mediano plazo, a largo plazo. Entonces ahorita, los de corto plazo, ya deberíamos estar avanzando, incluso sí hay algunos avances, pero los indicadores son los que son implacables y dicen “lo hiciste” o “no lo hiciste”, muestran las evidencias.
Entonces en eso me parece que por lo menos en el SNA ha existido la necesidad de adecuar algunos indicadores, y esto es normal en cualquier planeación de cualquier institución. Sin embargo, si nos enfocamos en la gran problemática que estamos pretendiendo solucionar o atender, que es el combate a la corrupción, no hay manera de esperarnos. Es decir, mientras nos esperamos en una planeación hay líneas de producción que siguen, esto es –yo creo que todos lo sabemos–, el paradigma de la planeación y la ejecución.
Así es esto, la línea de producción de la corrupción sigue, y no nos va a esperar a que concluyamos un programa de implementación hasta “no sé qué año”. Entonces, y lo digo de una manera muy sincera, pienso que nos pongamos a ejecutar los que ya están listos para actuarlos.
Es decir, se busca esa voluntad, que no debería de ser porque de pronto, si nos vamos en el estricto sentido del cumplimiento, las personas tienen responsabilidades y la mayoría de las personas que están en estas responsabilidades, por lo menos digo dentro del Comité Coordinador a nivel nacional, no están obligatoriamente ahí. Ellos aceptaron ese cargo y saben de esta responsabilidad. Entonces eso me parece que debemos de seguir charlando, diciendo y exponiendo. Mientras estamos planeando, poner en marcha los planes de acción ya listos.
En estos tiempos de campaña precisamente, se están planeando muchas formas de como hacer actos no adecuados, en específico de corrupción, porque empiezan los compromisos. Empieza el: “yo te voy a dar”, “yo te voy a apoyar” y “entonces yo espero que llegues y vayas a cumplir”. Entonces eso se está diluyendo. No quiere decir que no debamos atender la Política Anticorrupción, es básica en los estados y me refiero en lo nacional. Te digo porque cada estado lleva su propia dinámica para esto, pero también lo traslado a ellos porque no debemos de estar esperando los tiempos o los límites para que esto suceda. A diario ocurren millones de actos de corrupción.
Cada uno de los estados lleva procesos diferentes, pero en esto hay estados, por ejemplo Jalisco, Guanajuato, Quintana Roo, donde llevan avances muy significativos en la implementación del Plan de Trabajo.
El SNA, en los estatales, así como el Sistema de Transparencia no deberían ser necesarios. De pronto, pues sí, nos asustan los discursos de que van a desaparecer, que los van a quitar. Me parece que, si estuviéramos en las condiciones de que las personas de las instituciones hicieran realmente esta labor de transparencia y de trabajo ético íntegro, no tendría que existir el Sistema Anticorrupción. Pero, hoy por hoy, y desde la historia, no es así. Desafortunadamente ya vimos que es el segundo problema más grande en México y no creo que estemos en condiciones de dar ese arriesgado paso en las condiciones en las que estamos ahora.
¿Qué acciones considera necesarias para fortalecer estos mecanismos de participación ciudadana? A propósito del programa de Implementación de la Política Nacional Anticorrupción.
Con respetar la figura del CPC, de la presencia del ciudadano al centro del SNA y de los sistemas estatales, se abonaría muchísimo. Es decir, no es una guerra entre las instituciones, con el Comité o con los Comités de Participación Ciudadana. Estamos aquí interesados, preocupados y me parece que luego la percepción del Comité puede ser negativa, aunque no en todos los casos, hay personas e instituciones que son muy respetuosas y tienen la figura del CPC muy clara, le dan el valor necesario, pero me parece que no sucede en todas las partes.
Por otro lado, también debo decirte que la colectividad precisamente de los CPC, y no quiero demeritar lo que se ha hecho hasta hoy, pero no lo hemos explotado al máximo. Es decir, imagínate cinco integrantes por cada estado, serían posicionamientos muy firmes. Sin embargo, también tenemos otro tema delicado en esto que es el desmantelamiento de los colegiados en los sistemas estatales, que también lo abordamos en esta asamblea que tuvimos en febrero con una recomendación no vinculante. Es decir, pasó la primera generación de las comisiones de selección y quienes nombraron a los CPC y estos nombraron a su terna para secretario o secretaria ejecutiva, y entonces, ya no hay comisión de selección y ya no hay nombramientos de los comités y ya no hay nombramientos de los secretarios.
Esto hace que se empiece a desmoronar esta figura. Esa es una de las acciones que yo veo hoy más importante. Necesitamos reactivar –y a partir de ello exigirnos como CPC– y retomar el espíritu para el que fue pensado: ver el ciudadano al centro del sistema.
¿Cuáles son las perspectivas y planes que tiene a futuro del SNA?
Es esta coalición, en primer paso. Quiero ser como muy enfática de que esta iniciativa, que la visualizamos como muy ambiciosa con todos los organismos empresariales bajo una firma, unos compromisos, no debe de quedarse solo en eso, no solo para la foto y no solo para decir “sí, soy parte de la coalición”, esto debe llevar mucho trabajo.
Si bien llevamos un año y algunos meses trabajando en definir los lineamientos, esperando que cada paso que debe dar esta coalición a partir de esa firma, esté encaminado a la capacitación, al reforzamiento, y a compartir buenas prácticas, también. Hoy por hoy debo decirte que hay muchas organizaciones que se dedican a esto y que son aliados para que esto se permee mucho más desde su deber ser. Tenemos desde la Alliance for Integrity, hasta los distintivos que hacen en pacto con la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Hay varios mecanismos que se suman a eso. Sin embargo, dentro de estas acciones, está la pregunta que tenemos que realizarnos en el sector empresarial por la integridad de la ética, ¿por qué y para qué esta coalición?
¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrenta el Comité Coordinador del SNA?
La verdad es que son varios desafíos y dije muchos ahorita porque vamos entendiendo cómo es la curva de aprendizaje. Al inicio no sé, pero la mayoría de los que estamos a los CPC llegamos desde la percepción de lo que uno aspira de forma idealista, esperando que va a suceder todo, pero durante el camino te das cuenta que también las otras personas lo quieren pero no está en sus posibilidades actuar, primero por las decisiones.
Me parece que de los retos que platicamos ayer sobre el liderazgo que se debe de tener en los sistemas, pero eso no es una sola figura, deben ser todas las figuras de liderazgo necesarias. Porque cada integrante que llega al CPC viene de un liderazgo, pero los de las instituciones tienen su propio líder. Entonces, no se trata de opacar, de cambiar o competir, no. Estamos en el mismo canal con todos los líderes, quitándose una gran parte que tenemos los seres humanos del ego, que me parece que es un desafío personal. El ego lo refiero más también en términos de conocimiento. Nos topamos pensando que tenemos la verdad absoluta y única, pero la pluralidad de opiniones enriquece mucho, y solo digo de opiniones, ya no de propuestas que llevan un sentido más técnico.
Las personas de las instituciones que son parte del Comité Coordinador tienen sus propios desafíos, tienen sus limitantes, aunque quieran aportar más información o cambiar algunas cosas. Te pongo un ejemplo básico, me parece que de diseño la ley tendría sus áreas de oportunidad: los CPC tenemos la posibilidad, a través de la Comisión Ejecutiva, que también es un entramado institucional, de realizar exhortos, llamamientos a quienes de alguna manera veamos que es necesario hacerlo. Pero imagínate que pones sobre la mesa del Comité Coordinador que vas a hacer un exhorto, nada más por decir un nombre, al CPC. Si yo voy como representante de mi propio CPC y me están haciendo un exhorto a mí, ¿tú crees que yo voy a votar por ese exhorto? Pues no.
Es un colegiado, está bien y ganará la mayoría, como determinan los lineamientos. Sin embargo, en la posición del CPC con las instituciones esta posibilidad es uno de los desafíos, porque sabemos quién tiene esas áreas de oportunidad. Queremos hacer un llamamiento respetuoso de esto, pero obviamente las otras instancias dicen “yo no me puedo meter en eso”.
Por ejemplo, la parte de responsabilidades administrativas, el Tribunal no puede sobrepasar su limitante de dictaminar casos administrativos, entonces imagínate que emita una opinión o apruebe un posicionamiento o un exhorto en contra de por ejemplo de la Función Pública o de la Auditoría. Hablo de la operación en sí, para que como colegiado se tomen las decisiones más importantes para el combate a la corrupción en México.
Esos son los desafíos que de pronto hacen que no podamos empatar lo mismo. Entonces me parece que estas son de los rediseños que podríamos buscar soluciones. O sea, ya lo detectamos, esta es una problemática, tenemos que buscar cómo solucionarlo.
¿Qué acciones se están desarrollando para lograr una vinculación efectiva con los sistemas de estatales anticorrupción?
Existe la Red de Comités de Participación Ciudadana, esto me parece un mecanismo adecuado para poder conjuntarnos en ciertas acciones, y sobre todo que sean de la misma índole en todo México, porque sabemos cuáles son y seguramente también son las mismos en todos los estados. Sin embargo, debo ser franca, no lo hemos aprovechado al máximo.
Me parece que no es necesario hacer un mecanismo adicional, sino el que tenemos, fortalecerlo muchísimo porque es de gran valía. Se maneja también por temáticas que tiene diferentes comisiones esta Red y tiene sus sesiones de presidentes. Está bien conformada. Solamente que también es del interés de las personas y no quiero referirme de los liderazgos que hablamos, de eso que todos somos líderes al final de cuentas, pero ¿quién propicia que tengamos esta vinculación, estos enlaces con estatales? Lo más cómodo es no hacerlo y enfocarnos solamente al plano nacional, pero esto se ve de una manera sistémica, de una forma federalista donde todos somos parte, es decir, las figuras estatales no están aisladas de lo nacional. Además de que en nuestro Plan de Trabajo Anual siempre está presente esta línea de acción de la vinculación con los sistemas estatales. Eso es permanente, continúa y me parece que continuará a través de la historia, mientras permanezcamos. Pero veo que para eso, habrá que fortalecer la red que ya existe
Estoy convencida que el Sistema Nacional Anticorrupción debe existir, debe permanecer, se debe fortalecer. Es el momento de fortalecer, de avanzar, no de destruir. Ya no hay tiempo para eso. Ejercicios como estos también nos hacen reflexionar en ciertas áreas de oportunidad, entonces lo valioso es aquí siempre estar hacia el límite de lo que se nos enfrente.
Estamos por la causa del bien mayor que es el combate a la corrupción. Fuera de instituciones, fuera de personas. Estamos aquí por eso, nadie nos obligó, estamos aquí voluntariamente. Hasta el último suspiro hay que estar dándolo todo.