{"id":996,"date":"2024-06-01T11:00:00","date_gmt":"2024-06-01T17:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/?post_type=article&#038;p=996"},"modified":"2026-01-16T10:33:45","modified_gmt":"2026-01-16T16:33:45","slug":"la-integridad-y-la-etica-en-el-desempeno-de-la-funcion-publica","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/article\/la-integridad-y-la-etica-en-el-desempeno-de-la-funcion-publica\/","title":{"rendered":"La integridad y la \u00e9tica en el desempe\u00f1o de la funci\u00f3n p\u00fablica"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-stackable-columns alignfull stk-block-columns stk-block stk-7c63e41 article-shell\" data-block-id=\"7c63e41\"><div class=\"stk-row stk-inner-blocks stk-block-content stk-content-align stk-7c63e41-column alignfull\">\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-2994373 article-rail-left\" data-v=\"4\" data-block-id=\"2994373\"><style>.stk-2994373 {align-self:flex-start !important;}@media screen and (min-width:690px){.stk-2994373 {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(20% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-2994373-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"has-text-align-left stk-block-content stk-inner-blocks stk-2994373-inner-blocks\">\n<\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-44e6875 article-main\" data-v=\"4\" data-block-id=\"44e6875\"><style>@media screen and (min-width:690px){.stk-44e6875 {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(60% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-44e6875-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"stk-block-content stk-inner-blocks stk-44e6875-inner-blocks\"><div class=\"article-byline\"><a class=\"byline-author\" href=\"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/author\/jesus-ibarra-cardenas\/\">Jes\u00fas Ibarra C\u00e1rdenas<\/a> | <a class=\"byline-cat\" href=\"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/category\/nodos\/\">Nodos<\/a><\/div>\n\n\n\n\n\n\n<p>La integridad y la \u00e9tica en el \u00e1mbito p\u00fablico nunca han sido caracter\u00edsticas distintivas de la gesti\u00f3n gubernamental en M\u00e9xico. Por el contrario, la historia muestra que la corrupci\u00f3n ha sido una constante en la administraci\u00f3n p\u00fablica desde el nacimiento de este pa\u00eds. Gabriel Zaid, con la agudeza que le caracteriza, ha dado una de las mejores explicaciones de este inconveniente: \u201cla corrupci\u00f3n no es una caracter\u00edstica desagradable del sistema pol\u00edtico mexicano, es el sistema\u201d (2019: 40). Seg\u00fan Zaid, la corrupci\u00f3n es parte integral del engranaje que permite el funcionamiento de los gobiernos.<\/p>\n\n\n\n<p>A primera vista, este diagn\u00f3stico parecer\u00eda desalentador, sugiriendo que no hay espacio para un cambio hacia la \u00e9tica y la integridad p\u00fablica. Sin embargo, existen se\u00f1ales de cambio y razones para promover un nuevo paradigma que fomente valores y principios en la gesti\u00f3n p\u00fablica. La principal se\u00f1al es la indignaci\u00f3n social que genera la corrupci\u00f3n, una diferencia significativa respecto al r\u00e9gimen autoritario del siglo XX, en el que el uso patrimonialista de los recursos p\u00fablicos era aceptado como una prerrogativa de la clase pol\u00edtica en el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo este contexto, resulta fundamental abordar tres cuestiones clave para entender los alcances y limitaciones de una agenda favorable a la integridad p\u00fablica, y as\u00ed estar en condiciones de generar un cambio real en el desempe\u00f1o de la funci\u00f3n p\u00fablica. El presente documento se estructura en torno a dichas preguntas: primero, aclarar qu\u00e9 significa \u00e9tica o integridad p\u00fablica; segundo, presentar los valores y principios de la \u00e9tica en un r\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1tico; y, finalmente, discutir si la \u00e9tica y la integridad p\u00fablica pueden ser elementos exitosos como criterios en la toma de decisiones pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfQu\u00e9 son la integridad y la \u00e9tica p\u00fablica?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La principal caracter\u00edstica de ambos conceptos es que est\u00e1n dirigidos a resolver cuestiones pr\u00e1cticas; tienen que ver con la experiencia, no con el conocimiento descriptivo (teor\u00eda). La integridad y la \u00e9tica sirven para elegir entre alternativas y, en el \u00e1mbito p\u00fablico, espec\u00edficamente entre aquellas que dotan de valor y afirman los principios de lo que se considera el inter\u00e9s com\u00fan. Reflexionamos de manera \u00e9tica y con integridad sobre aquellas situaciones que exigen tomar cursos de acci\u00f3n para lograr la mejor realizaci\u00f3n de nuestros proyectos de vida y de comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el diccionario etimol\u00f3gico de Mar\u00eda Moliner (1983), la palabra integridad proviene del lat\u00edn integer, que significa \u201centero\u201d. La cualidad de \u00edntegro hace referencia a algo completo, no da\u00f1ado, en plenitud. Sin embargo, una definici\u00f3n de diccionario no basta para calificar a una persona o circunstancia como dotada de integridad; es necesario comprender las caracter\u00edsticas del concepto. Manuel Villoria (2016: 157), siguiendo a Stephen Carter, se\u00f1ala que la integridad requiere de la formalizaci\u00f3n en tres pasos: 1) conciencia moral: el discernimiento de lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal; 2) coherencia en las acciones: actuar de forma congruente con los resultados del discernimiento, incluso con coste personal; 3) coherencia en las opiniones: declarar abiertamente que se act\u00faa de forma consistente con lo que se entiende como correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00e9tica, por su parte, se compone de un conjunto de valores que articulan un sistema de principios destinados a regir la conducta de las personas y sus juicios respecto de su conducta y la de los dem\u00e1s. Seg\u00fan Fernando Savater, \u201cla \u00e9tica es el arte de saber vivir, por lo tanto, el arte de discernir entre lo que nos conviene y lo que no, entre lo bueno y lo malo\u201d (2017: 23). En t\u00e9rminos generales, no hay diferencias significativas entre los conceptos de \u201c\u00e9tica\u201d e \u201cintegridad\u201d; se les reconoce como sin\u00f3nimos. No obstante, es \u00fatil distinguir entre un sistema de principios que orientan la toma de decisiones (\u00e9tica) y la aplicaci\u00f3n coherente de esos principios (integridad).<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante aclarar que la \u00e9tica p\u00fablica no es una \u00e9tica especial para temas del gobierno y la administraci\u00f3n, sino una \u00e9tica aplicada a los asuntos de inter\u00e9s p\u00fablico. Max Weber la llam\u00f3 \u201c\u00e9tica de la responsabilidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfCu\u00e1les son los valores y principios de un buen gobierno?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La \u00e9tica y la integridad p\u00fablica son cruciales porque contribuyen a la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y equitativa, protegen los derechos de los ciudadanos, fomentan la confianza en las instituciones p\u00fablicas, fortalecen el tejido social y la comunidad, promueven una democracia de calidad y un Estado de Derecho vigoroso. Estos resultados son imposibles bajo un r\u00e9gimen autoritario que no responde al inter\u00e9s com\u00fan, no limita el ejercicio del poder, ni promueve la participaci\u00f3n ciudadana en los asuntos p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes sirven en la Administraci\u00f3n P\u00fablica enfrentan regularmente situaciones que ponen a prueba su compromiso con la integridad al tener que elegir entre m\u00faltiples alternativas la decisi\u00f3n correcta o aquella que maximice los valores de un buen gobierno. La \u00e9tica p\u00fablica proporciona los valores que sirven de par\u00e1metro para actuar correctamente y de manera \u00edntegra. Los principios esenciales de un buen gobierno, seg\u00fan Victoria Camps, incluyen:<\/p>\n\n\n\n<p>1. El respeto y promoci\u00f3n de los derechos humanos en el marco constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p>2. El servicio al inter\u00e9s general.<\/p>\n\n\n\n<p>3. El respeto al Estado de Derecho y la imparcialidad en la aplicaci\u00f3n de las normas.<\/p>\n\n\n\n<p>4. La responsabilidad en la eficiencia y el uso correcto de los bienes p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>5. La responsabilidad profesional y la humanizaci\u00f3n de la administraci\u00f3n, es decir, la preocupaci\u00f3n por los problemas de la ciudadan\u00eda, evitando la distancia y la indiferencia burocr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>6. La transparencia en la actuaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>7. La plena disposici\u00f3n a la rendici\u00f3n de cuentas.<\/p>\n\n\n\n<p>8. No se puede omitir la menci\u00f3n de las conductas contrarias a los valores de un buen gobierno. Estas conductas, desplegadas por funcionarios p\u00fablicos que incumplen con sus responsabilidades, incluyen la corrupci\u00f3n, el formalismo, la desidia y la incompetencia, como ha analizado Isabel Lifante (2017), quien aborda estas conductas desde una perspectiva preventiva, enfocada en lo que exige el correcto desempe\u00f1o de una responsabilidad p\u00fablica, en lugar de abordar el problema solo despu\u00e9s de que se ha producido el da\u00f1o o incumplimiento.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfEs posible la \u00e9tica y la integridad p\u00fablica en la pol\u00edtica?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Una objeci\u00f3n com\u00fan a introducir criterios \u00e9ticos en las decisiones del gobierno es la tesis de la separaci\u00f3n entre pol\u00edtica y moral. Esta tesis afirma que la din\u00e1mica del poder pol\u00edtico es aut\u00f3noma y que la pol\u00edtica es el reino de la astucia y del c\u00e1lculo para obtener y mantener el poder, trascendiendo las exigencias del discurso moral por dos razones: 1) porque la \u00e9tica conducir\u00eda al fracaso al frustrar la obtenci\u00f3n de objetivos de poder; 2) porque as\u00ed lo exige la naturaleza \u201cdiab\u00f3lica\u201d y maligna de la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ernesto Garz\u00f3n y Francisco Laporta han refutado brillantemente esta tesis. Garz\u00f3n muestra que, en las democracias contempor\u00e1neas, la carrera pol\u00edtica de un funcionario est\u00e1 influenciada por los juicios morales de sus electores, lo que incentiva a los pol\u00edticos a actuar bajo par\u00e1metros moralmente correctos para mantenerse en el cargo, ser reelectos o evitar un voto de castigo por conductas reprochables (Garz\u00f3n Vald\u00e9s, 1993). Laporta subraya que, incluso aceptando que la pol\u00edtica es el reino de la astucia, \u201cse puede distinguir entre acciones astutas buenas y malas\u201d (Laporta, 1990).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, es cuestionable la noci\u00f3n de la \u201csatanizaci\u00f3n\u201d de la pol\u00edtica que identifica Max Weber. No todas las acciones en la vida pol\u00edtica son inescrupulosas, y hay espacio para la justificaci\u00f3n moral de las conductas, instituciones y decisiones pol\u00edticas. Incluso Kant propuso un modelo de sociedad de m\u00ednimos \u00e9ticos, donde, a pesar de la perversidad de sus miembros, es posible establecer un Estado justo: \u201cEl problema del establecimiento del Estado tiene soluci\u00f3n, incluso para una estirpe de demonios, por muy fuerte que suene (siempre que tengan entendimiento)\u201d (Kant, 1999).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo acertado de estas objeciones radica en la defensa de una visi\u00f3n seg\u00fan la cual, incluso personas con pocas cualidades morales pueden ser buenos ciudadanos. No se necesita una conversi\u00f3n moral completa para conseguir una comunidad pol\u00edtica gobernada por valores \u00e9ticos.<\/p>\n\n\n\n<h4 data-wp-context---core-fit-text=\"core\/fit-text::{&quot;fontSize&quot;:&quot;&quot;}\" data-wp-init---core-fit-text=\"core\/fit-text::callbacks.init\" data-wp-interactive data-wp-style--font-size=\"core\/fit-text::context.fontSize\" class=\"wp-block-heading has-fit-text\"><strong>Conclusi\u00f3n: \u00bftiene futuro la integridad en la funci\u00f3n p\u00fablica?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En el M\u00e9xico del siglo XXI, existe un creciente reproche social y un costo pol\u00edtico para aquellos funcionarios que se apropian indebidamente de lo p\u00fablico para beneficio privado. Esta indignaci\u00f3n ha llevado a la creaci\u00f3n del Sistema Nacional Anticorrupci\u00f3n en 2015 y al surgimiento de organizaciones civiles y estudios acad\u00e9micos especializados en la detecci\u00f3n y denuncia de casos de corrupci\u00f3n. Casos que anteriormente no eran relevantes en t\u00e9rminos noticiosos para la opini\u00f3n p\u00fablica hoy forman parte de la agenda permanente de los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En los tiempos que corren, ante la erosi\u00f3n de los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, la emergencia de l\u00edderes populistas y el pragmatismo pol\u00edtico que en muchas ocasiones normaliza la corrupci\u00f3n pol\u00edtica, es cuando m\u00e1s necesaria resulta la \u00e9tica y la integridad en el desempe\u00f1o de funciones p\u00fablicas. La prevenci\u00f3n de la corrupci\u00f3n, el formalismo, la desidia y la incompetencia en la funci\u00f3n p\u00fablica, tendr\u00edan que ser los problemas de una agenda integral y transversal de los tres \u00f3rdenes de gobierno en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro de la integridad en la funci\u00f3n p\u00fablica depende en gran medida de la voluntad pol\u00edtica y del compromiso de la sociedad para exigir transparencia, rendici\u00f3n de cuentas y un desempe\u00f1o responsable de las funciones p\u00fablicas. La corrupci\u00f3n disminuir\u00e1 en la medida en que las decisiones de inter\u00e9s p\u00fablico se realicen con transparencia y bajo la luz p\u00fablica, tal como sugiere Zaid: \u201cLa corrupci\u00f3n desaparece en la medida en que las decisiones de inter\u00e9s p\u00fablico pasan de la zona privada del Estado a la luz p\u00fablica\u201d (2019: 39).&nbsp;<\/p>\n<\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-7fa800f article-rail-right\" data-v=\"4\" data-block-id=\"7fa800f\"><style>@media screen and (min-width:690px){.stk-7fa800f {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(20% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-7fa800f-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"stk-block-content stk-inner-blocks stk-7fa800f-inner-blocks\"><\/div><\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La integridad y la \u00e9tica en el \u00e1mbito p\u00fablico nunca han sido caracter\u00edsticas distintivas de la gesti\u00f3n gubernamental en M\u00e9xico. 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