{"id":967,"date":"2023-12-15T08:00:00","date_gmt":"2023-12-15T14:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/?post_type=article&#038;p=967"},"modified":"2026-01-16T10:14:49","modified_gmt":"2026-01-16T16:14:49","slug":"el-proceso-entrega-recepcion-ese-desconocido","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/article\/el-proceso-entrega-recepcion-ese-desconocido\/","title":{"rendered":"El proceso entrega-recepci\u00f3n, ese desconocido"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-stackable-columns alignfull stk-block-columns stk-block stk-7c63e41 article-shell\" data-block-id=\"7c63e41\"><div class=\"stk-row stk-inner-blocks stk-block-content stk-content-align stk-7c63e41-column alignfull\">\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-2994373 article-rail-left\" data-v=\"4\" data-block-id=\"2994373\"><style>.stk-2994373 {align-self:flex-start !important;}@media screen and (min-width:690px){.stk-2994373 {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(20% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-2994373-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"has-text-align-left stk-block-content stk-inner-blocks stk-2994373-inner-blocks\">\n<\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-44e6875 article-main\" data-v=\"4\" data-block-id=\"44e6875\"><style>@media screen and (min-width:690px){.stk-44e6875 {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(60% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-44e6875-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"stk-block-content stk-inner-blocks stk-44e6875-inner-blocks\"><div class=\"article-byline\"><a class=\"byline-author\" href=\"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/author\/augusto-chacon-benavides\/\">Augusto Chac\u00f3n Benavides<\/a> | <a class=\"byline-cat\" href=\"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/category\/nodos\/\">Nodos<\/a><\/div>\n\n\n\n\n\n\n<p>\u00bfTodo lo p\u00fablico tiene valor p\u00fablico? Parece una pregunta sin sentido, o\u00a0 peor:\u00a0 tonta; lo p\u00fablico por s\u00ed mismo deber\u00eda\u00a0 tener\u00a0 valor\u00a0 p\u00fablico. Proponemos\u00a0 reflexionar un poco: en primera instancia, lo p\u00fablico, para efectos de este art\u00edculo, es todo aquello que se planea y ejecuta con el dinero que es de todos y que administran los gobernantes.<\/p>\n\n\n\n<p>De igual manera es inter\u00e9s p\u00fablico lo que como parte de su desempe\u00f1o profesional realizan los servidores, mujeres y hombres, que trabajan en los gobiernos. Incluido lo que, por inercia, ha quedado tras bambalinas en la gesti\u00f3n de aquello que nos es com\u00fan, por su g\u00e9nesis y por sus efectos: la toma de decisiones. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 terminaron haciendo esto y no lo otro?\u201d \u201c\u00bfPor qu\u00e9 en este sitio y no en aqu\u00e9l?\u201d \u201c\u00bfQui\u00e9n, qui\u00e9nes intervinieron en la determinaci\u00f3n?\u201d Las respuestas a estas cuestiones de naturaleza p\u00fablica no se dan a la publicidad, y por supuesto responderlas tiene valor para las y los ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En sentido contrario, como mero ejemplo, est\u00e1 la compra de insumos para que los miembros de la burocracia puedan hacer su trabajo; es p\u00fablica, sin duda, pero su valor es menor. Salvo que, por la costumbre de la corrupci\u00f3n, es conveniente constatar que esas adquisiciones se hagan de manera transparente, apegadas a la integridad, sin favoritismos perversos, y con el fin de que lo gastado o invertido abone a la eficacia del gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Los p\u00e1rrafos anteriores ponen a consideraci\u00f3n que hay grados para la importancia de lo que es relevante que el p\u00fablico conozca (lo que no implica que lo que sea menos atractivo deba someterse a las sombras). Lo destacamos por la confusi\u00f3n, a veces provocada, entre las reglas de la transparencia y la rendici\u00f3n de cuentas; las primeras, seg\u00fan se ha impuesto, implican la acumulaci\u00f3n exacerbada de documentos con datos (pocos con informaci\u00f3n) que forman&nbsp; un laberinto&nbsp; al&nbsp; que&nbsp; s\u00f3lo se aventuran especialistas e interesados que disponen de pistas para adentrarse en \u00e9l; la segunda es m\u00e1s que s\u00f3lo exhibir facturas, \u00f3rdenes de compra y firmas de autorizaci\u00f3n,&nbsp; sino&nbsp; que&nbsp; significa que nos sea dado conocer c\u00f3mo deciden, por qu\u00e9, y observar los resultados concretos de esas decisiones, con los hechos subsecuentes, en la vida de las comunidades y en la de las personas. Para unir los dos ejemplos: que un bur\u00f3crata tenga una computadora que sirva y le facilite el trabajo es menor frente hacer o reparar una calle cuyo pavimento al cabo no dure seis meses en buen estado y las coladeras acaben siendo hoyancos. Aunque, al final, los dos ejemplos est\u00e1n unidos porque todo lo p\u00fablico tiene valor: si la adquisici\u00f3n del equipo de c\u00f3mputo se dio mediante un arreglo corrupto \u00bfpor qu\u00e9 esperar que las calles se hagan con calidad duradera?<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos parafrasear a Terencio, romano que vivi\u00f3 y escribi\u00f3 siglo y medio antes de nuestra era: Soy mujer, soy hombre, un ciudadano al que nada de lo p\u00fablico le es ajeno. Y de entre todo lo que cabe en la esfera p\u00fablica, estamos en la v\u00edspera de un tema c\u00edclico que por rutina ha sido nom\u00e1s para la atenci\u00f3n de la administraci\u00f3n \u201cp\u00fablica\u201d y del juego pol\u00edtico: el proceso de entrega-recepci\u00f3n. Qu\u00e9 entregan los que dejan sus cargos: de los archivos, f\u00edsicos y electr\u00f3nicos, a los bienes muebles e inmuebles, los recursos financieros y humanos, y las gestiones pendientes, de toda \u00edndole: de los proyectos, las obras, los programas y el presupuesto, a los asuntos jur\u00eddicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la ladera pol\u00edtica de este proceso, cada tres a\u00f1os, (o seis, sobre todo si hay recambio de color partidista), manan mensajes hacia los ciudadanos-espectadores: Recibimos todo en malas condiciones; ni la ambulancia dejaron; pasaremos un tiempo tratando de entender\u2026 En cambio, cuando la muda consiste s\u00f3lo de gobernante, del mismo partido que el anterior, aquello de lo que nos enteramos del proceso de entrega-recepci\u00f3n es sosegado, sin&nbsp; reclamos o se\u00f1alamientos: Recibimos todo en orden. Aunque ni en este caso, menos en el previo, acontece lo deseable, lo terso de la entrega-recepci\u00f3n, as\u00ed sea mera cortes\u00eda pol\u00edtica, no obsta para que de cualquier manera quien recibe comience de cero; de un cero que se impone justamente porque el proceso se constri\u00f1e a la escala de la transparencia y de la valoraci\u00f3n de los sobresaltos judiciales que pudieran estar ocultos para los entrantes. Lo que constituye una p\u00e9rdida, por la discontinuidad de aquello que prob\u00f3 ser ben\u00e9fico, y adem\u00e1s entra\u00f1a un desd\u00e9n para la posibilidad de&nbsp; materializar el&nbsp; sue\u00f1o largamente acariciado: el servicio civil de carrera, que se vuelve m\u00e1s bien un servicio de arrancones. Esto refiri\u00e9ndonos a que las y los funcionarios deben dejar de hacer lo que ven\u00edan haciendo para adaptarse a lo que se impondr\u00e1, seg\u00fan el eterno recomienzo. Con lo que un elemento que deber\u00eda ser constitutivo de la entrega-recepci\u00f3n, es decir la evaluaci\u00f3n, queda relegado, ya que los programas suelen quedar truncos y cada vez incurrimos en una de las caracter\u00edstica que va siendo end\u00e9mica: que la mira de los gobiernos se estreche a metas anuales o, cuando es m\u00e1s amplia,&nbsp; al fin&nbsp; de&nbsp; la&nbsp; administraci\u00f3n,&nbsp; con lo que el&nbsp; largo plazo,&nbsp; que demanda planteamientos que rebasen mandatos pol\u00edticos y gestores que no dependan del mandam\u00e1s en turno, a lo mucho llegan a ser una adici\u00f3n de arrancones m\u00e1s o menos conexos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el proceso de entrega-recepci\u00f3n \u00bftiene valor p\u00fablico? Ahora que en Jalisco estamos a meses de cambios en el gobierno del estado y en los municipios, podr\u00edamos, mediante la publicidad de este mecanismo estipulado en las leyes org\u00e1nicas, a\u00f1adirlo como un factor de incidencia positiva en el quehacer de los gobiernos. Y no \u00fanicamente darlo a conocer fuera de la esfera de los gobiernos: que quienes se encaramen en los sillones de mando sepan de antemano que, al terminar, sobre su entrega-recepci\u00f3n recaer\u00e1 una mirada m\u00e1s all\u00e1 de lo administrativo \u00bfinfluir\u00e1 esto en la planeaci\u00f3n a la que est\u00e1n obligados por la ley? Creemos que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Argumentos para soportar que el proceso de entrega-recepci\u00f3n tiene valor p\u00fablico no faltan. Como son los que se pueden esgrimir para destacar el que tiene que dar seguimiento a los debates en los congresos (locales y el de la Uni\u00f3n), que, de todos modos, no gozan de un nivel de audiencia que relacione su importancia para la sociedad con lo que les importan a los ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Pero hay que tener cuidado con esto: el consumo masivo no necesariamente significa que algo es bueno. Si as\u00ed fuera, los refrescos, de cola o de lo que sea, tendr\u00edan que ser apreciados como nutritivos, s\u00f3lo por su consumo masivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que&nbsp; nos&nbsp; lleva a&nbsp; repensar&nbsp; la expresi\u00f3n \u201cvalor p\u00fablico\u201d. En t\u00e9rminos de lo que representan los gobiernos y las instituciones, este valor es intr\u00ednseco: lo tienen sin que deba mediar el consumo que haga la gente de cada uno de los componentes del quehacer gubernamental. Si tienen valor a pesar del grado de inter\u00e9s que susciten, quienes tienen en sus manos los procesos relativos est\u00e1n obligados a darles una publicidad consecuente con ese valor. A pesar de que es conocido que la estimaci\u00f3n que los ciudadanos tengan hacia los actos de quienes est\u00e1n en la administraci\u00f3n p\u00fablica (los que entregan o los que reciben) es intrascendente para los bur\u00f3cratas y funcionarios: la publicidad que est\u00e1n dispuestos a dar es inversamente proporcional a las consecuencias que pueda acarrearles ante la opini\u00f3n p\u00fablica. Sobre todo si se trata de que \u00e9sta ponga la mirada en lo que tradicionalmente ha quedado en la penumbra que no es a priori fatalmente negativa, sino permanentemente sospechosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, ya en el trance de dar vueltas a la metaf\u00f3rica tuerca: \u00bfa qui\u00e9n corresponde poner en el men\u00fa de lo p\u00fablico el platillo \u201centrega-recepci\u00f3n\u201d? Lo que de por s\u00ed supone darle el valor que, ya quedamos, tiene: A la Contralor\u00eda del Estado, a los \u00d3rganos Internos de Control. Con lo que de paso estas instancias ganar\u00edan base social para su labor, y si el proceso que siguen es transparente, quienes dejan los cargos y quienes los asumen, adquieren por su parte una dosis de legitimidad que no les cae mal; si es que los primeros fueron probos en su desempe\u00f1o y si los segundos no tienen una agenda soterrada (dar uso pol\u00edtico personal a lo que resulte del proceso de entrega-recepci\u00f3n, que se quede como acto intimista). Hacerlo p\u00fablico es principio para enmendar y reparar los da\u00f1os, y tambi\u00e9n para inocular contra el uso faccioso de lo que es de valor ciudadano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya est\u00e1. S\u00ed, ojal\u00e1 concordemos: el proceso de entrega-recepci\u00f3n es valioso para el gobierno democr\u00e1tico de la sociedad, y los intereses partidistas y pol\u00edtico personales son s\u00f3lo afluentes de ese valor: la sociedad va por delante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para nuestra buena suerte, entre las actualizaciones normativas y los avances tecnol\u00f3gicos, de la entrega-recepci\u00f3n no s\u00f3lo nos corresponde enterarnos con un acta formal, sino que es posible conocer el paso a paso para seguir la huella administrativa que unos, mujeres y hombres, dejaron a su lance en la responsabilidad p\u00fablica, con los elementos que contribuyen a evaluarlos de la eficacia que lograron, el nivel \u00e9tico que pusieron en juego, a los escollos de varias naturalezas que pudieron haber encontrado en el camino y de los que, para ser escollos cre\u00edbles, debe haber evidencias, no s\u00f3lo para justificarlos, sino tambi\u00e9n para que quienes los sucedan enmienden y los eviten.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos tener instituciones s\u00f3lidas, que mejoren con el tiempo, si cada que hay cambios el gesto de los que entregan es evitar ser culpados? Por eso, la regla ha sido: \u201centre m\u00e1s somero, m\u00e1s seguro\u201d (para ellas y ellos). \u00bfC\u00f3mo podemos llamarnos un Estado con instituciones si quienes las reciben act\u00faan con la certeza de que nada de lo que les entregan tiene una utilidad mayor a la que se requiere para justificar, en el futuro, su escasa rendici\u00f3n de cuentas? Y as\u00ed, ad infinitum.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero estamos, en lo p\u00fablico, tan hechos para la desconfianza, que priorizamos la b\u00fasqueda de corruptos, ciertos de que est\u00e1n ah\u00ed, parapetados en el papeleo in\u00fatil, esperando vernos la cara, y perdemos de vista que los \u00f3rganos de control no son \u00fanicamente revisores de asientos contables, sino que tambi\u00e9n pueden darnos claves sobre la calidad del desempe\u00f1o, en cuanto a los resultados que la gente espera, de los administradores de la cosa p\u00fablica. Y con todo y esa desconfianza, no se ha dado la circunstancia de que recuperemos aquello que los enemigos pol\u00edticos de los entrantes se\u00f1alan que los salientes sustrajeron (el ejemplo se\u00f1ero es el del presidente de la Rep\u00fablica, que se ha empe\u00f1ado en culpar a los corruptos, que no nombra y menos persigue), y mucho menos ha ocurrido que los programas se mejoren como consecuencia del cambio de titulares, simplemente los desaparecen o, peor, si funcionaron, los desfiguran.<\/p>\n\n\n\n<p>En Jalisco, sin aspavientos -y sin perder de vista el contexto entero- los&nbsp; controles&nbsp; internos han mejorado (con deshonrosas excepciones),&nbsp; pero&nbsp; a\u00fan&nbsp; los vemos&nbsp; como instancias estrictamente as\u00ed: internas. Cuando en verdad su labor, precisamente por la desconfianza en la que hemos sido entrenados, deber\u00eda ser apuntalar el capital social, a partir de que la publicidad de servir su responsabilidad sea intensa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos sorprendernos por la cantidad de gestiones que se llevan bien y con eficacia, y podr\u00edan, las contralor\u00edas, sorprendernos a todos, incluyendo a las mujeres y hombres que dentro de no tanto protestar\u00e1n guardar y hacer guardar etc., por la cantidad de informaci\u00f3n que podr\u00edan proveernos para asumir que no requerimos reinventar al Estado ni a los ayuntamientos cada&nbsp; que&nbsp; hay renovaci\u00f3n pol\u00edtica. Al tiempo que podr\u00edan mostrarnos otra informaci\u00f3n que avergonzara a muchos, incluidos los ciudadanos; a unos los que exhibir\u00e1 por indolentes con el compromiso p\u00fablico que aceptaron y por el uso patrimonialista de lo que es colectivo, y al resto por haber desestimado el valor p\u00fablico de lo que las auditor\u00edas s\u00ed hacen por tener gobiernos eficientes.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos olvidar que hace apenas dos d\u00e9cadas era perseguido con furia quien osara preguntar cu\u00e1nto ganaba el gobernador. Hemos avanzado m\u00e1s de lo que de pronto estamos dispuestos a reconocer. \u00bfPodemos esperar que en septiembre y diciembre de 2024 los procesos de entrega-recepci\u00f3n sean mucho m\u00e1s que el tr\u00e1mite burocr\u00e1tico que es para quienes est\u00e1n de un lado u otro de ellos y en la tribuna? Sostenemos que s\u00ed, a condici\u00f3n de que previamente, los criterios, formatos y los procedimientos queden al alcance de quien quiera atenderlos, y m\u00e1s: que los conozcan quienes terminar\u00e1n su encargo y los partidos pol\u00edticos, para que los den a conocer a quienes postulen.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si el problema m\u00e1s sentido por la poblaci\u00f3n es el de la inseguridad \u00bfpodemos imaginar el valor que tendr\u00e1 la entrega-recepci\u00f3n en las \u00e1reas de seguridad? Sin dejar aparte al Instituto de Ciencias Forenses. Lo que nos lleva a recordar un adjetivo que de repente usamos a la ligera: kafkiano, y desde \u00e9l, c\u00f3mo no pensar en la novela de Franz Kafka El proceso:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed estribaba precisamente el defecto m\u00e1s importante de la organizaci\u00f3n judicial vigente, que desde el principio prescrib\u00eda el secreto de los procedimientos. La importancia de los funcionarios era m\u00ednima, puesto que los procedimientos se desenvolv\u00edan casi autom\u00e1ticamente. Los funcionarios eran personas totalmente desvinculadas de la sociedad. As\u00ed cuando se trataba de procesos de gran simplicidad, o por el contrario, de gran complejidad, ellos se revelaban particularmente torpes en su actuaci\u00f3n por tratarse de personas que viv\u00edan en estrecho contacto con los c\u00f3digos y carentes de toda vinculaci\u00f3n con la complejidad que caracteriza a toda sociedad humana. (\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p>El orden jer\u00e1rquico y sus grados eran infinitos, y los propios funcionarios se sent\u00edan perdidos en aquella complejidad. Como sabemos, los procedimientos en curso eran en su mayor parte secretos tanto para el p\u00fablico como para los funcionarios de grado inferior, y les era imposible comprender el curso que ir\u00edan tomando los procedimientos a medida que se extend\u00edan en el tiempo. (Kafka, pp. 105, 106)<\/p>\n\n\n\n<p>Estimado Kafka: ya saz\u00f3n el siglo XXI, hay funcionarios que lo habitan pero prefieren ser novelados por ti.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Bibliograf\u00eda y fuentes de informaci\u00f3n<\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Kafka, Franz, El proceso. Obras Completas. Barcelona, 1986.<\/pre>\n<\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-7fa800f article-rail-right\" data-v=\"4\" data-block-id=\"7fa800f\"><style>@media screen and (min-width:690px){.stk-7fa800f {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(20% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-7fa800f-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"stk-block-content stk-inner-blocks stk-7fa800f-inner-blocks\"><\/div><\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfTodo lo p\u00fablico tiene valor p\u00fablico? Parece una pregunta sin sentido, o\u00a0 peor:\u00a0 tonta; lo p\u00fablico por s\u00ed mismo deber\u00eda\u00a0 tener\u00a0 valor\u00a0 p\u00fablico. 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