{"id":1103,"date":"2024-12-01T01:00:00","date_gmt":"2024-12-01T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/?post_type=article&#038;p=1103"},"modified":"2026-01-16T10:39:48","modified_gmt":"2026-01-16T16:39:48","slug":"a-oscuras","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/article\/a-oscuras\/","title":{"rendered":"A oscuras\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-stackable-columns alignfull stk-block-columns stk-block stk-7c63e41 article-shell\" data-block-id=\"7c63e41\"><div class=\"stk-row stk-inner-blocks stk-block-content stk-content-align stk-7c63e41-column alignfull\">\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-2994373 article-rail-left\" data-v=\"4\" data-block-id=\"2994373\"><style>.stk-2994373 {align-self:flex-start !important;}@media screen and (min-width:690px){.stk-2994373 {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(20% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-2994373-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"has-text-align-left stk-block-content stk-inner-blocks stk-2994373-inner-blocks\">\n<\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-44e6875 article-main\" data-v=\"4\" data-block-id=\"44e6875\"><style>@media screen and (min-width:690px){.stk-44e6875 {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(60% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-44e6875-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"stk-block-content stk-inner-blocks stk-44e6875-inner-blocks\"><div class=\"article-byline\"><a class=\"byline-author\" href=\"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/author\/frida-margarita-tejeda-navarro\/\">Frida Margarita Tejeda Navarro<\/a> | <a class=\"byline-cat\" href=\"https:\/\/contravirtual.jalisco.gob.mx\/nodos\/category\/punto-final\/\">Punto final<\/a><\/div>\n\n\n\n\n\n\n<p>Abres los ojos y la oscuridad y el cansancio te reciben como cada ma\u00f1ana. El viejo radio despertador se enciende con su m\u00fasica destartalada. Los n\u00fameros se iluminan en rojo junto a tu rostro, no necesitas verlos, sabes que son las 4:30 a.m. Todo empieza siempre a la misma hora. Como cada ma\u00f1ana, te levantas por pura inercia y arrastras los pies hasta el ba\u00f1o. La m\u00fasica del radio suena bajita, as\u00ed Mart\u00edn ya sabe que tiene que desamodorrarse para tambi\u00e9n irse a trabajar. Empieza a correr el tiempo. Te metes a ba\u00f1ar y te haces un chongo con el pelo todav\u00eda mojado. Sales y te vistes para hacer el desayuno. Mart\u00edn ya se sent\u00f3 en la cama, pero est\u00e1 m\u00e1s dormido que despierto. El tiempo se va r\u00e1pido. Levantas a los ni\u00f1os y los pones a comer huevos revueltos. Reniegan, siempre reniegan, pero no hay de otra. Sea como sea, ellos s\u00ed van a acabar la secundaria. Tal vez as\u00ed les vaya mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Salen de la casa todav\u00eda con la oscuridad de la madrugada sobre ustedes. En el barrio, la luz no existe hasta que no sale el sol. Llovi\u00f3 anoche, y sin luz es casi imposible evitar pisar el lodo que se hace en el empedrado. El primer tramo se hace caminando, por la colonia no hay ruta que pase. Para cuando llegan a la escuela ya termin\u00f3 de amanecer. Les das la bendici\u00f3n a los ni\u00f1os y sales a las prisas camino a la avenida para tomar el primer cami\u00f3n. Va atascado, como todos los d\u00edas. Te preparas para los siguientes 40 minutos y te pones los aud\u00edfonos para escuchar la radio local en el celular. La m\u00fasica te empieza arrullar y est\u00e1s por quedarte dormida, cuando de repente la canci\u00f3n termina y la voz del locutor interrumpe. El mensaje no capta tu atenci\u00f3n hasta que escuchas que menciona tu colonia. Dice algo de \u201cAsamblea popular\u201d y te deja de importar. Para ti eso es pura tonter\u00eda. Cambias la estaci\u00f3n y vuelves a arrullarte mientras apoyas tu peso en el gent\u00edo del cami\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para cuando te bajas del segundo cami\u00f3n son casi las nueve, el sue\u00f1o te vence y el d\u00eda apenas est\u00e1 por \u201cempezar.\u201d Las horas en el trabajo se te pasan lentas. Mientras le dabas la \u00faltima trapeada al piso y esperabas a que el caldo terminara de hervir, volviste a escuchar en la radio la invitaci\u00f3n a la asamblea. Tal vez fue por la fatiga, pero para ese punto del d\u00eda, hasta te dio coraje o\u00edr esas payasadas. Al contrario de cuando ibas en el cami\u00f3n, ahora s\u00ed te diste chance de escuchar qu\u00e9 tanto dec\u00edan de eso. Esta vez una locutora mencionaba que este tipo de cosas eran importantes, porque as\u00ed se pod\u00eda hablar sobre los temas de inter\u00e9s de la ciudadan\u00eda, serv\u00eda para organizarse y para mejorar las condiciones de las calles y la seguridad. Sientes un piquete en el est\u00f3mago al o\u00edr lo \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejas el trapeador y el ruido del radio se pierde. Te empiezas a acordar de la vez que asaltaron a los ni\u00f1os por andar en la unidad jugando f\u00fatbol. Apenas hab\u00eda oscurecido cuando pas\u00f3. Ese d\u00eda t\u00fa volviste m\u00e1s tarde a la casa por haber ido a comprar cosas para la comida. Cuando llegaste, Mart\u00edn estaba viendo el partido y tom\u00e1ndose una cerveza. Te dijo que los ni\u00f1os hab\u00edan ido a las canchas. Te pusiste a hacer de comer para el d\u00eda siguiente y se te fue la onda. Fue hasta que o\u00edste los toquidos desesperados que te diste cuenta de que ya hab\u00eda oscurecido. Abriste la puerta y los ni\u00f1os entraron llorando. Ya ven\u00edan de regreso cuando en la esquina dos sombras se les atravesaron. Como no ten\u00edan nada para darles, nom\u00e1s les pegaron el susto de sus vidas ense\u00f1\u00e1ndoles la navaja. Ambos tuvieron pesadillas durante mucho tiempo hasta que se les pas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Al regresar a la casa no pod\u00edas dejar de pensar en la mentada asamblea. \u00bfY qu\u00e9 si ahora s\u00ed ibas? Nunca ibas cuando se trataba de esas cosas. Y es que, \u00bfqu\u00e9 tan dif\u00edcil es hacer las cosas bien? Si en otros lados, como en la casa de la patrona, si tienen sus calles bonitas. Los parques de ellos si tienen luz y a la gente no la asaltan a cada rato. Ya estabas por llegar a casa cuando do\u00f1a Salma te alcanz\u00f3 al salir de la tiendita. Te salud\u00f3, y al ver que no dejaste de caminar, empez\u00f3 a seguirte el paso mientras te hablaba. Te dijo que ella y otros vecinos ir\u00edan a la asamblea. Fue hasta que mencion\u00f3 eso que te detuviste. Te cont\u00f3 que ya estaban hartos de c\u00f3mo estaban viviendo y que ya era momento de empezar a exigir a las autoridades, que entre m\u00e1s fueran los interesados, mejor. Tambi\u00e9n te dijo que la asamblea ser\u00eda el lunes, y al o\u00edr eso, los \u00e1nimos se te acabaron. Los lunes siempre hab\u00eda mucho que hacer. Ya estando frente a la puerta de la casa le dijiste a do\u00f1a Salma que lo pensar\u00edas, que estabas muy cansada y que ten\u00edas que preparar la cena.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos los d\u00edas de la semana, ten\u00edan que escoger el lunes, pensaste. Pero igual podr\u00edas pedirle chance de llegar m\u00e1s tarde a la se\u00f1ora y as\u00ed no faltar al trabajo. A lo mejor, si te organizabas bien, alcanzabas a ir, aunque sea un ratito. La idea ya te iba convenciendo. Por un momento imaginaste los cambios ya hechos y los cre\u00edste posibles. Volteaste a ver a Mart\u00edn, que ve\u00eda la tele y ten\u00eda ya cuatro latas vac\u00edas a un lado. Le empezaste a contar sobre la asamblea y lo que Salma te hab\u00eda dicho. Sin dejar de ver la tele, en cuanto te escuch\u00f3 hablar de todo lo que ibas a hacer, te par\u00f3 en seco y te dijo que no. T\u00fa le alegaste que era importante, que a lo mejor ahora s\u00ed pon\u00edan luz y arreglaban las calles. \u00c9l nom\u00e1s se volte\u00f3, y ri\u00e9ndose, te dijo: &#8220;No manches vieja&#8221;, como si t\u00fa fueras a hacer la diferencia. Adem\u00e1s, no te quiero ver con esas rucas mitoteras de la cuadra&#8221;. Te paraste y no dijiste nada m\u00e1s porque en el fondo sentiste que ten\u00eda raz\u00f3n. Igual, para qu\u00e9 tomarse la molestia, si las cosas nunca cambian.&nbsp;<\/p>\n<\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-stackable-column stk-block-column stk-column stk-block stk-7fa800f article-rail-right\" data-v=\"4\" data-block-id=\"7fa800f\"><style>@media screen and (min-width:690px){.stk-7fa800f {flex:var(--stk-flex-grow, 1) 1 calc(20% - var(--stk-column-gap, 0px) * 2 \/ 3 ) !important;}}<\/style><div class=\"stk-column-wrapper stk-block-column__content stk-container stk-7fa800f-container stk--no-background stk--no-padding\"><div class=\"stk-block-content stk-inner-blocks stk-7fa800f-inner-blocks\"><\/div><\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abres los ojos y la oscuridad y el cansancio te reciben como cada ma\u00f1ana. El viejo radio despertador se enciende con su m\u00fasica destartalada. 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